Doctor en Medicina, renombrado explorador, político colonial y uno de los mayores expertos en África Este ecuatorial. Nació en Barmen el 3 de marzo de 1848, hijo de un banquero. Estudió en Bonn y después en Würzburg y Berlín Medicina y ciencias naturales. Depués del servicio militar ingresó como médico asistente en el regimiento de Frisia oriental en Emdem, sin embargo muy pronto pasó a la reserva para formarse en Berlín como explorador de África.

Cuando en verano de 1876 Clemens Denhardt preparó una expedición a África para investigar las relaciones comerciales con las tribus de Galla y Somali, no dudó en unirse a esta arriesgada empresa.

A finales del año 1876 partió de Hamburgo a Zanzíbar. Ya que Denhardt llegó aquí en mayo de 1878 Fischer utilizó ese intervalo de tiempo para preparar una excursión a los litorales del norte de Zanzíbar. Analizó principalmente la ruta costera de Mombassa a Lamubai, especialmente la desembocadura del Tana y Osi. Desgraciadamente fue retenido en Kipini, en la desembocadura del Osi, por un insólito periodo de lluvias, de modo que alcanzó Wito más tarde.

Después de pasar cuatro semanas en Wito, volvió a Zanzíbar, a donde llegó tras una ausencia de siete meses. En seguida, comenzó con los preparativos para una segunda expedición que comenzaría el 23 de abril de 1878 con los hermanos Denhardt. Fué un viaje de 3 meses donde encontraron diversos pueblos indígenas, accesos por los ríos y demás fauna. Sin embargo, debido a que se quedaron sin recursos, se vieron obligados a regresar contra su voluntad. En diciembre de 1878 llegaron de nuevo a Zanzíbar. A causa de los esfuerzos de este viaje, Fischer cayó en unas intensas fiebres que superó felizmente con ayuda de sus artes médicas. Ya que otros enfermos hicieron uso de ellas, decidió establecerse como médico en Zanzíbar. Trabajó tres años y medio de forma desinteresada con mucho éxito. Pudo vanagloriarse de haber curado durante ese tiempo a más de 2000 enfermos de fiebre.

Los medios que le proporcionaron su consultorio le pusieron en condiciones de realizar un tercer viaje, esta vez al entonces desconocido país de los Masais. La Sociedad Geográfica de Hamburgo contribuyó con los 1.500 marcos que le faltaban. Perfectamente equipado, en octubre de 1882 salió de Zanzíbar. En Pangani reunió su caravana. El 30 de diciembre partió en dirección noroeste por la orilla izquierda del río Pangani hasta los pies del Kilimanjaro. Rodeó esta montaña nevada por el oeste y sin ser molestado por las peligrosas tribus masais alcanzó el importante punto de cruce Nguruman. Desde aquí tomó una dirección hacia el norte y el 11 de mayo de 1883 llegó al lago de Naivasha.

Nuevamente sufrió ataques de fiebre y las provisiones empezaron a escasear. Recibió el aviso de un importante grupo masai (3.000 guerreros) que se acercaban con intenciones hostiles. Tuvieron que regresar rápidamente por el este descubriendo manantiales de agua caliente, y rodeando el volcán Doenjo Ngai y a continuación por el sur, llegó hasta la costa el 14 de agosto después de 8 meses de expedición. Tras una corta estancia en Zanzíbar en noviembre regresa a Alemania y fue recibido con gran ceremonia en la Sociedad Geográfica de Hamburgo. Residió entre Berlín y Hamburgo y escribió un extenso informe sobre su último viaje y, en colaboración con otros eruditos, se encargó de redactar una memoria sobre las especies animales y vegatales  que transfirió al Museo de Historia Natural y al Museo Etnológico de Hamburgo.

A favor de la conquista de colonias alemanas en África, no ocultó su rechazo sobre los abusos que realizaban los europeos sobre las poblaciones africanas en una polémica conferencia que reforzó con la publicación de un libro “Más luz en la parte oscura del mundo, reflexiones sobre la colonización del África tropical, con especial consideración de la región Zanzíbar” (Hamburgo 1885), que cayó como un jarro de agua fría sobre los idealistas coloniales.

En la primavera de 1885 se le presentó una nueva expedición, la búsqueda del explorador Wilhelm Junker, desaparecido e incomunicado desde hacía años por el levantamiento del Mahdi y que presuntamente residía con Emin Bey, Casati y Lupton Bey en el nacimiento del Nilo Blanco. Nuevamente en Zanzíbar, encontró muchas dificultades para reunir la expedición ya que las autoridades locales desconfiaban de los colonialistas alemanes. El 2 de agostó partió la caravana de 221 personas tomando un nuevo camino a través de las regiones de Ungu, Kibaia, Irangi y Ussandavi y el 16 de noviembre llegaban a orillad del lago Victoria. Desde aquí envió un mensajero de confianza con una carta al soberano de Uganda para recibir el permiso para atravesar el país. Lamentablemente aún no sabía que desde hacía tiempo las relaciones aquí habían cambiado mucho. El viejo rey Mtesa había muerto y su sucesor Muanga, instigado por los comerciantes árabes, odiaba a los europeos y no quería que influyeran de ninguna manera en su reino. Fischer tuvo que esperar la respuesta 52 días en Kagehi. Debido a las condiciones poco saludables del lugar enfermó junto a gran parte de su gente. En enero de 1886 regresó finalmente su mensajero con una contestación negativa del rey.

Tuvo que rodear el lago por el este y avanzar por el Nilo alto hacia Unyoro, eran tierras devastadas por la sequia y la expedición sufrió penalidades y muchas bajas. El 13 de abril, en el lago Baringo se vió obligado a regresar después de esta fallida expedición que duró 11 meses.

Aparentemente recuperado de las fiebres, regresó a Alemania, donde escribió un nuevo borrador de todo el viaje y el mapa correspondiente. Se trasladó a Berlín para revisar todos sus escritos y de repente y de manera inesperada falleció a la edad de 38 años el 11 de noviembre de 1886 después de sufrir una recaída de sus fiebres tropicales. Wilhem Junker, que consiguió regresar felizmente pocos meses después, no tuvo oportunidad de estrecharle la mano.

Fué enterrado en el cementerio luterano de Barmen. La Sociedad Geográfica de Hamburgo, a la que estaba muy unido, honró su memoria, dado que posteriormente le concedieron su gran Medalla de Oro Kirchenpauer y entregaron la misma al padre del fallecido para conservarla en la familia.

Como escritor no fue muy fecundo, ya que su muerte prematura impidió la realización de grandes planes literarios. Aparte de su obra “Más luz en la parte oscura del mundo” publicó informes cortos de sus viajes en las comunicaciones de la Sociedad Geográfica de Hamburgo. En su nombre se han bautizado varias especies y en concreto el agapornis fischer.

Traducción del artículo original alemán de http://de.wikisource.org/wiki/ADB:Fischer,_Adolf (Victor Hantzsch) a cargo de Beatriz Abad.

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